Ana Sofia Zapata Huertas

Ana Mycelia

¿Qué normas debe tragar un cuerpo para ser reconocida como mujer?

 

La historia del cuerpo femenino ha estado atravesada por múltiples formas de contención.
A lo largo del tiempo, sobre él se han inscrito normas de conducta, economías del gesto condicionado y pedagogías de la postura que han regulado su manera de aparecer en el mundo. Estas violencias no siempre se manifiestan como fuerza explícita; muchas operan de forma silenciosa, sedimentándose en hábitos, correcciones y aprendizajes tempranos "apropiados" que condicionan su forma de estar en el mundo.
El mandato de ocupar menos espacio —de ser contenida, medida, adecuada— se incorpora progresivamente hasta volverse mecanismos sutiles de interiorización que modelan la postura, el movimiento y la relación con el espacio y los cuerpos.
En este contexto, la acción propone pensar el mandato de "caber" como una tecnología de disciplinamiento corporal que excede lo físico para instalarse en el plano simbólico y perceptivo. El cuerpo femenino no solo ha sido contenido materialmente, sino entrenado para autorregular su presencia, administrar su volumen y negociar constantemente su legitimidad en el espacio público.
A partir de la lectura e ingestión de un manual de comportamiento femenino, el cuerpo evidencia cómo la norma se interioriza, se digiere y se inscribe materialmente en la carne. El acto de masticar y expulsar el texto buscará activar una fricción entre obediencia y resistencia, incorporación y rechazo.
Este gesto materializa un proceso histórico: la incorporación de la norma en la carne.

 

 

Mi motivación para participar en este taller nace de mi interés profundo por el cuerpo como espacio de investigación, lenguaje y experiencia sensible. Para mi, las prácticas corporales no solo como un medio de expresión artística, sino como un territorio donde se entrecruzan las pieles de lo emocional, lo simbólico y lo colectivo. Me interesa habitar el cuerpo desde la escucha, el gesto y la presencia, y explorar cómo estos elementos pueden transformarse en acciones significativas que dialoguen con otros cuerpos y contextos.
Actualmente me encuentro en un momento de búsqueda y consolidación de mi práctica artística, en el que deseo nutrirme de procesos de aprendizaje que integren reflexión, experimentación y acompañamiento. Considero que este taller representa una oportunidad valiosa para profundizar en herramientas conceptuales y prácticas que me permitan expandir mi mirada sobre el performance, fortalecer mi lenguaje corporal y abrir nuevas preguntas en torno a mi trabajo.
Me motiva especialmente la posibilidad de compartir este espacio con otras personas interesadas en el cuerpo como eje creativo, generar intercambio de experiencias y construir conocimiento de manera colectiva. Considero que el taller es un espacio de cruce, donde la práctica individual se potencia a través del diálogo, la observación, la retroalimentación, y el encuentro con nuevas perspectivas en constante flujo.

 

Me gustaría transformar la localidad a través de procesos que cuestionen las dinámicas estructurales de exclusión, violencia simbólica y silenciamiento que atraviesan el territorio. Considero que un territorio libre y en paz no se construye únicamente desde la seguridad o el control, sino desde hallazgos que parten desde el encuentro con el cuerpo propio, el reconocimiento de las corporalidades diversas que lo habitan, y finalmente, el reconocimiento del espacio, los otros y sus incidencias hacia la construcción del tejido de lo personal.
Desde mi práctica artística, creo que el arte, el performance y las acciones simbólicas gestadas desde el cuerpo pueden abrir espacios de encuentro donde las personas se reconozcan desde la sensibilidad y no desde la violencia o el miedo. Reconocer el cuerpo como lugar de memoria y expresión, permitiendo que las emociones, los dolores y las historias del territorio encuentren canales de transformación y diálogo a través de los cuerpos.
Considero que un territorio en paz es también un territorio que se escucha a sí mismo. Por eso, considero importante trabajar desde prácticas que promuevan el encuentro con lo corporal, el respeto por la diversidad y el hallazgo de la vida latente que contienen los espacios que habitamos, entendiendo que la posibilidad de paz se construye desde relaciones más sensibles con el cuerpo, el espacio y el reconocimiento.
Transformar la localidad implica, para mí, sembrar experiencias que permitan resignificar el espacio común, donde el arte funcione como un puente para la sanación, la convivencia, el encuentro y la construcción de un territorio más libre, consciente y compartido.

 

Performance

Acción plastica

Arte Corporal

1.Nataly Robayo Susa

2.Andrés Mauricio Mora Sánchez

3.3.Leonardo González

4.Andrea Carolina Velasco Muñoz

5.Lina María López

6.Shakira Ximena Vega Velasco

7.Ana Sofia Zapata Huertas

8.Junior Antonio Sánchez Rodríguez

9.Joanna Garzón

10.Leonardo Cifuentes Fontecha

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