Ser el territorio parte de una premisa: primero observar para trascender. La obra propone detenerse frente al paisaje, reconocer su historia en medio del conflicto armado y empatizar con su dolor para comprender que no estamos frente a él, sino somos parte de él. A través de 3 relatos tomados del libro Cuando los pájaros no cantaban, la experiencia invita a asumir el territorio como cuerpo vivo que ha sido herido. El gesto ritual busca que cada participante se conciba como parte de los elementos esenciales de nuestro planeta : agua, aire, fuego y tierra agua.
El performance tiene una duración aproximada de 25 minutos y se realiza cerca a una fuente hídrica. Inicia con un acto ritual, luego respiración guiada y consumo simbólico de bebida ancestral. Posteriormente, los participantes realizan una caminata con los ojos vendados escuchando en sus audífonos y con su dispositivo móvil, audios asignados al azar, correspondientes a fragmentos del libro Cuando los pájaros no cantaban, lo que genera una experiencia singular en cada persona. Para el acto se requiere dispositivos móviles, audífonos por participante, vendas, una totuma, bebida fermentada, y elementos simbólicos mínimos. Finaliza con contemplación directa del paisaje y contacto descalzo con la tierra. |